Escuchemos al Espíritu Santo cuando nos quiere hablar
Por: Josué Peláez Guevara

Juan 4:26  Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo

Muchas veces como adoradores en medio de una celebración de adoración y alabanza hemos motivado a la iglesia que adora a escuchar al Espíritu Santo o aún quedarnos callados y escuchar a Dios. Pero, ¿Es esto posible? ¿Es posible que Dios o el Espíritu Santo nos hablen en estos tiempos? La respuesta es Sí, si es posible que nuestro amado nos hable a través de una melodía espiritual, a través de las lenguas espirituales que pueden ser interpretadas a través del don de interpretación de lenguas, a través de una palabra profética o de manera audible a nuestros oídos. Sin embargo para que esto suceda se debe dar total libertad al Espíritu de Dios para que se mueva en todo su esplendor.

Debemos sintonizarnos en el mismo dial en el que está emitiendo la trinidad, algo así como trinidad estero, pero mucho más poderoso. Para sintonizarnos en el mismo dial debemos tener unas vidas santas y consagradas a Dios, no podemos ser cristianos a medias tintas o tibios. ¿Y entonces como habló Jesús a una pecadora como la mujer Samaritana? Bueno eso es otra cosa, la obra salvadora de Jesucristo no ha parado aún y no lo hará hasta que no sea predicada a toda persona viva sobre esta tierra. De lo que hablamos aquí es de escuchar una dirección clara de Dios, del Espíritu Santo para nosotros en estos días y tiempo tan turbulentos.

Dios a través de su hermoso Espíritu Santo desea darnos a conocer sus planes, desea mostrarnos el camino por el cual debemos seguir, bien sea en un negocio, en una operación, en un viaje, o por decirlo de alguna manera, en la cotidianidad de nuestro devocional, pero no lo estamos escuchando, no entendemos lo que Dios está emitiendo desde los cielos hacia nuestros corazones, sólo porque estamos tan ocupados en nosotros mismos, en como cantamos de lindo o que coro tan hermoso hacemos en medio de la alabanza, que olvidamos por completo a quien le estamos dirigiendo nuestra adoración y olvidamos al experto en la enseñanza de la palabra de Dios, olvidamos al Espíritu Santo, a tal punto que lo opacamos y por ende nos perdemos de la dirección que Él está dando a la Iglesia hoy en día.

Jesús prometió no dejarnos solos, y parece que estuviéramos solos, porque simplemente nos enfocamos en otras cosas huecas y vacías y no nos enfocamos en el hermoso Espíritu Santo.

Ahora es tiempo de dejar hablar a la trinidad, de dejar hablar al Espíritu Santo en medio de nuestra adoración al Padre, en medio de los cultos congregacionales o celebraciones, ahora es tiempo de santificarnos y sintonizarnos en el dial en el que está emitiendo el reino de los cielos.

Cuando hagamos esto no sólo tendremos celebraciones de poder, sino que todo aquel por muy frio que este, caerá rendido a los pies de Cristo, las sanidades y liberaciones no se harán esperar, pues se le está dando predominio y prevalencia a ese Dios que decimos adorar.

“Señor Jesús, lávanos, perdona nuestros pecados y te rogamos que tu sangre preciosa nos limpie, nos prepare para escuchar al Espíritu Santo, queremos escuchar su consejo, su guía, sus palabras de edificación, queremos ser instrumentos de adoración genuina al Padre, queremos adorarte en todo tiempo, pero sobre todo queremos escucharte hablar mi amado Dios. Amén”

UDLA
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